jueves, marzo 14, 2013

odio lo que odio / rabio como rabio



recuerdo
que soy
una persona
completamente
            apática
con una
capacidad
de odio
infinita

2 comentarios:

  1. El mondo – Juvencio Valle
    Me ha entrado la fea costumbre de gruñir por todo.
    Me siento espeso,
    lleno de barbas ajenas,
    con pelos en la lengua.
    Se me hace difícil emitir una sílaba,
    mi voz rebota en las paredes,
    vuelve a mí como un peñasco
    y en mi propio fuego golpea.
    Me siento inconfortable,
    me quejo por todo:
    porque trabajo mucho y como poco,
    y me levanto todavía de noche
    y no descanso cuanto quisiera;
    porque el pan sube de precio
    y el vino es caro.
    Se me rompe el alma en los puños,
    me aprietan los zapatos,
    la camisa me oprime la garganta
    y no puedo respirar corno un búfalo.
    Malhumorado como un cardo
    a nadie sonrío,
    constituyo un peligro vivo.
    Hirsuto, desabrido, receloso y huraño
    muerdo la blanca mano que me saluda.
    Para desahogar mis iras
    me desato en improperios,
    blasfemo contra las cosas puras,
    pongo al cielo y a la tierra por testigos
    de mis terribles juramentos.
    La boca se me llena de palabras deshonestas.
    Qué distinto era todo cuando yo tenía veinte años
    y me paseaba como un petimetre,
    sonriendo y haciendo venias a todos lados
    con un clavel en el ojal,
    riquísimo de vida y amores
    y los codos sonoros
    de puro alegres.
    ¿Y aquellas tumultuosas monedas que me sonaban por todo el cuerpo, espontáneas campanillas que se me caían como gorjeos a cada paso que daba.-’
    Qué distintos eran mis días cuando, la mano en el bolsillo, me paseaba por el campo entre las vacas y las florecillas.
    Protesto contra las ordenanzas del tránsito,
    enfrento con palabras gruesas a los choferes,
    insulto a las viejas;
    la Biblioteca me parece una tumba,
    sólo de verla se me hiela la sangre.
    A última hora
    me ha entrado el violento convencimiento de que me explotan,
    de que me estrujan y me secan
    y me están enterrando vivo Entonces
    riño con mis compañeros,
    contesto con malos modos a los amables saludos,
    ofendo a la bondad y la inocencia,
    y sin oír razones
    a todo digo que no,
    que no se puede,
    que es absolutamente imposible.
    Nunca ya en mí una sonrisa, un esbozo de flor siquiera; siempre como un rescoldo, murmurando entre dientes, murmurando hasta de doña Elvira.
    Me produce desagrado reconocerlo: me estoy pareciendo al mondo.

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  2. wenísimo che

    uy

    no he leído
    a Juvencio
    Valle

    descubro
    que me estoy
    perdiendo
    de algo

    bonito
    gracias che

    bonito regalo

    salud! :-)

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